Era tarde y solía tomar la micro para llegar a mi hogar, pero esta noche había un olor distinto en el ambiente,decidí caminar lentamente y me encontré con todo lo que no existía arriba del bus.
Bastaron pocos metros y divise al arrugado anciano a la espera de alguien en aquel húmedo y vacío paradero,
dos perros vagabundos con cara de hambre y un infante en bicicleta a toda velocidad.
Un poco mas allá una mujer discutía con su hombre, él lanzó unos cuantos papeles al suelo y ella entre sollozos
soltó un ligero Te Amo.
En un abrir y cerrar de ojos observé a dos borrachos jugando a las cartas en el pasto, acompañados de unos cuantos vasos finalmente cayeron sumergidos en alcohol.
Terminé por contar los últimos pasos, miré al cielo y me di cuenta que la luna guió siempre mi andar.
Hoy quería ver mas allá, tenía sed de curiosidad, entre hasta mi habitación, tiré todo sobre la cama, preparé un café, bebí un sorbo sin ganas, encendí un cigarro y me envolví en aquel humo.
Comprendí mi soledad y lágrima tras lágrima me odié un poco más. Confundida me despoje de mis vestiduras frente al espejo, sorprendida quedé al ver como allí no lloraba mi reflejo.
Era una mujer estupenda, hermosa, delicada… llevaba tatuado miles de historias en su piel, salvo por una cicatriz que empañaba su belleza, la marca de por vida se apuntaba en su corazón…
Me gusta...te encontré melancólica, quizás triste...
ResponderEliminarPaty