No soy la niña perfecta, ni la mujer de ensueños, tal vez no tengo corona de princesa ni mucho menos un castillo donde vivir…
Los zapatos de cristal jamás los trajo Papá Noel, sólo unas zapatillas con hoyos acompañan mi caminar y el polerón de siempre abriga mi bondad, tengo el rostro agotado y mi pelo algo alborotado.
Hay tantos defectos como virtudes en mí, suelo cantar en la ducha y lloro por las noches cuando algo hiere mi sentir.
Si quiero beber una copa de vino, embriago mi mente y mi alma en la botella, así veo en mi espejo a la mujer más bella. Elevo mis pensamientos y compongo melódicas frases para la vida.
Cuatro paredes suelen saber de mis más ocultas penas, una pantalla de computador ilumina el color de mis venas, estoy sola nadie observa mi condena.
Cuando me enojo arrugo la frente, intento contar hasta 10 para cruzar este puente, si no lo consigo la calma pierdo, pero no te escondas esto no te debe dar miedo.
Soy sensible a tus miradas y a tus sonrisas, me derrito cuando con amor me mimas…
Me pongo a dieta de vez en cuando, mis propias reglas y más de algún encanto, suelo comer para curarme de este espanto.
Soy así de Lunes a Domingo, todos los meses y todo el año y si volviera a nacer haría todas y cada una de las cosas vividas, pues sin ellas hoy Macarena Pacheco no existiría.
